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Historias cortas de terror de Ouijas

Historias cortas de terror de Ouijas

Era la cuarta noche continua que las chicas se reunían para jugar a la ouija, pues en las primeras ocasiones no tuvieron ningún percance, así que se lo tomaron a risa y al terminar cada una se fue a dormir como otra noche más. Pero un rato después, una de ellas se despierta para ir al baño y es invadida por un miedo incontrolable, así que tuvo que recurrir a una de sus amigas para que le acompañara y ella también le calmó un poco.

Ambas volvieron a la habitación, mientras la chica asustada se hundió en un llanto desesperante en completo silencio, la otra volvió a dormir, solo por unos instantes, pues los gritos de su amiga le hicieron saltar de la cama muy asustada, entre llantos, sollozos y angustia, la muchacha pudo decirle que había visto a un hombre parado junto a su cama, lo describía con tal detalle que era difícil no creerle, además, mientras dormía, a la otra joven le pareció haber soñado con ese hombre, solo que, no estaba parado junto a la cama, sino que estaba intentando asfixiarla y a no ser por los gritos en la habitación, seguramente lo habría logrado.

De inmediato, todas ellas estaban reunidas en la sala, contando lo sucedido, recordando historias cortas de terror de ouijas, en las cuales sin duda ocurrían sucesos extraños después de jugar con ella. En este caso, tal vez empeorarían muy pronto pues esa era ya su cuarta sesión, nadie podría especificar cuantos espíritus pudieron llamar, cuantas puertas lograron abrir, o que clase de seres las estaban acechando, ni siquiera tenían idea si sobrevivirían esa noche…

Por encima de sus cabezas, en el segundo piso, empezaron a escucharse lamentos, gemidos, susurros, sin embargo, todas ellas estaban ahí reunidas, y los gritos no se hicieron esperar, cuando crujieron las escaleras, algo bajaba hacia ellas y seguramente no era algo muy bueno.